El Gobierno de Estados Unidos, con 2.400 portales de juego por Internet que mueven unos 12.000 millones de dólares anuales, dio el pasado lunes un nuevo golpe en su batalla contra las apuestas online, ya ilegal en ese país por una ley de 1961. Ahora, el Congreso estadounidense aprobó un proyecto de ley que declara ilegales para los bancos y las compañías de tarjeta de crédito hacer pagos en los sitios de apuestas online.
Los que más saben creen que es muy difícil aplicar esta ley, ya que los millones de estadounidenses que apuestan en la Red, los mayores clientes de estos negocios, seguirán jugando en los aproximadamente 2.000 sitios de juegos localizados en servidores fuera de Estados Unidos
Ken Weizber, presidente del portal especializado en juegos Eye on Gambling, comentaba este lunes a AFP sus dudas con respecto a las posibilidades de aplicación de la ley. Además, piensa que constaba de una iniciativa del Partido Republicano para satisfacer a "su sector electoral religioso".
Por otro lado, las asociaciones de jugadores se expresaban críticas y a favor de una fijación de impuestos antes que una prohibición. "Hubiera sido mejor poner en práctica una comisión federal para estudiar los juegos en Internet (...) con una tasa apropiada", señaló Frank Fahrenkopf, presidente de la Asociación de jugadores de Estados Unidos.


